En el 2004, un informe de
Este es el caso de Juan Angarita (‘Jota’), estudiante de publicidad en una universidad privada de Bogotá. ‘Jota’ vio una inmejorable oportunidad de perfeccionar su inglés en un intercambio que le ofrecía su universidad en Londres. Con la ayuda de sus padres viajó. En Colombia, Jota era consumidor ocasional de marihuana y cocaína y en el intento de conseguir estas drogas en Londres, terminó siendo uno de los ‘dealers’ (distribuidores) más reconocidos en su sector.
Jota comenzó el negocio con Alfonso, el peruano, su ‘dealer’ de confianza, quien le vendía la droga antes de ser su compañero en el negocio. Además era uno de sus compañeros de estudio. “La sangre latinoamericana tira”, dice ‘Jota’ para explicar por qué decidió asociarse con el peruano.
Su primer contacto con el tráfico de drogas fue cuando recibió, en una casa abandonada de Londres, una carta que contenía
Ellos repartían alrededor de
‘Jota’ afirma que en la semana quedaban libres un promedio de
El negocio, en esencia, es sencillo, cuenta ‘Jota’. En Colombia, un contacto compraba la cocaína pura en Bogotá. Éste distribuía la droga en tres cartas. Cada carta contenía de
La tarea de Jota era inspeccionar en la ciudad casas o construcciones abandonadas para que fueran el punto de llegada. Mandaban las cartas a tres casas diferentes y entre ellos dos recogían la mercancía. Esta operación se hacia cada semana, muchas veces y según la demanda de la cocaína, mandaban 4 ó 5 cartas hacia Londres.
Jota afirma que es un negocio muy rentable para un estudiante en Londres, pero no se compara con los grandes carteles de tráfico de Colombia, Perú y Bolivia. Según
“Yo no hacia este negocio por necesidad sino por solo gusto, por el hecho de sentir el miedo de ser atrapado y por tener facilidad en grandes rumbas que se organizaban en Londres de solo gente pesada en el negocio. Estas rumbas no era más que música electrónica, una barra llena de éxtasis, ácidos y agua.”
Pero ‘Jota’acentuó su vicio por las drogas. Las mujeres y la vida nocturna entraron forma parte de sus otras adicciones.
La vida de ‘Dealer’ de Jota tuvo un final trágico que marcó su salida del negocio. Un mes antes de regresar a Colombia y terminar su intercambio, Alfonso murió. Fue en enero del 2005, Alfonso tenía que hacer un contacto con un dealer de Newcastle. Jota afirma que salio de la residencia estudiantil y no volvió, después recibió la noticia de la muerte de Alfonso. Un compañero francés quien les había planteado el negocio, le confirmó a Jota que a Alfonso lo mataron por intentar engañar al Dealer, intento pasarle droga mezclada con Neocaína. Pues ellos mezclaban la cocaína pura de Colombia con este medicamento para rendirla.
Pero lo que Jota no supo es que su adicción a las drogas incremento y la rumba seguía. Toda su ganancia se fue en tres semanas de rumba sin parar. Le dio la despedida a su amigo y socio metido día y noche en el éxtasis y los ácidos. Luego volvió a Colombia a continuar sus estudios. Pero su adicción fue lo único que quedo de esta aventura.
Jota dejo el estudio, no ha podido salir de sus adicciones. Pero afirma que lo volvería hacer. “Lo que me falta es un buen contacto como Alfonso”, esto lo dice mientras arma una línea de Cocaína.
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